A pesar de que las primarias presidenciales de Estados Unidos parecen haber disminuido en intensidad, la lucha por la nominación continúa a nivel de conteo de delegados.
La favorita demócrata, Hillary Clinton, sufrió tres derrotas seguidas a manos del senador por Vermont, Bernie Sanders, quien arrasó el sábado en las asambleas partidistas de Washington, Hawái y Alaska.
Si bien esos triunfos no logran estrechar lo que parece ser una ventaja insuperable de Clinton en la lucha —un poco menos de 300 delegados sin contar los súperdelegados— sirven para tomar suficiente impulso al grado que Sanders declaró que ahora puede ver “un camino hacia la victoria”.
Los demócratas compiten el próximo 5 de abril en Wisconsin y de nuevo el 9 en la poco poblada Wyoming, pero la lucha se ha enfocado en Nueva York, el estado que antes representó Clinton como senadora, donde se disputarán 291 delegados.