El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, negó el martes una eventual ruptura con Estados Unidos, aun cuando el gobierno de Joe Biden decida no invitar a todos los países del continente a la Cumbre de las Américas, que se celebrará en Los Ángeles, California a principios de junio.
Horas antes de reunirse con una delegación estadounidense encabezada por Christopher Dodd, asesor especial del Biden para la cumbre, el Ejecutivo mexicano señaló que hay una buena relación en temas como comercio, economía, migración y seguridad y un trabajo coordinado.
“No se debe pensar que si en este caso de la cumbre no coincidimos ya se va a producir una ruptura, de ninguna manera”, declaró.
La posible exclusión de Venezuela, Cuba y Nicaragua de la cumbre ha motivado críticas de algunos gobiernos latinoamericanos y existen preocupaciones de que algunos de ellos puedan boicotear la cita hemisférica.
En ese sentido, López Obrador consideró limitada la decisión del gobierno de Estados Unidos de aliviar restricciones a Cuba impuestas por Donald Trump, como permitir el restablecimiento de los vuelos comerciales a todas las provincias de la isla y aumentar el monto de las remesas, entre otras acciones.
“Celebramos que se avance en ese sentido, es un paso, aunque yo quisiera que no hubiera bloqueo, porque eso es violatorio de los derechos humanos, eso es una política medieval. Es una política genocida”, dijo en referencia al embargo comercial de más de cinco décadas de Washington contra La Habana.
El día anterior, el embajador de EEUU, Ken Salazar, dijo que se requiere el liderazgo de México en la Cumbre de las Américas y que para Estados Unidos es muy importante que México y su presidente participen en el evento.
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